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Cómo México resistió mejor que Canadá la guerra de aranceles con EE. UU.

  • ggcmarketing1
  • hace 25 minutos
  • 2 Min. de lectura
Basado en un análisis de Patricia Tapia para la revista Expansión
Basado en un análisis de Patricia Tapia para la revista Expansión

La economía global opera hoy bajo una constante tensión comercial. Una de las más relevantes en los últimos años ha sido la guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos. Aunque podría pensarse que sus efectos son similares para todos los socios comerciales, el contraste entre México y Canadá cuenta una historia distinta, con implicaciones estratégicas para las grandes empresas que participan en comercio exterior.


De acuerdo con el análisis publicado por Patricia Tapia en Expansión, México logró mantener e incluso fortalecer su posición como socio comercial de Estados Unidos en un contexto de mayores barreras arancelarias. Este desempeño refleja una alta integración productiva y una capacidad de adaptación que resulta relevante para empresas que dependen de cadenas de valor internacionales.


El comercio con Estados Unidos sigue siendo un motor clave para la economía mexicana. Aun con presiones arancelarias, la demanda de productos mexicanos se sostuvo, lo que confirma que la relación comercial va más allá de decisiones coyunturales y responde a una integración industrial profunda entre ambos países. Para las grandes empresas, esto demuestra que una estrategia de internacionalización bien estructurada puede amortiguar choques externos.


Un factor decisivo ha sido la composición de las exportaciones. México ha fortalecido su presencia en manufactura de mayor valor agregado y en segmentos de tecnología avanzada. Este tipo de exportaciones tiende a ser menos sensible a variaciones de precios y más dependiente de capacidades técnicas, certificaciones y cumplimiento regulatorio. En contraste, economías más concentradas en materias primas o energía pueden enfrentar mayor volatilidad ante tensiones comerciales.


También influye la dimensión política y regulatoria. El marco del T-MEC y la cercanía geográfica con Estados Unidos ofrecen ventajas logísticas y normativas que reducen fricciones comerciales. Además, un enfoque de cooperación técnica entre gobiernos ayuda a contener la incertidumbre y facilita la planeación de largo plazo para las empresas.


Para corporativos y grupos empresariales con operaciones internacionales, este contexto deja aprendizajes claros. Apostar por productos y servicios de mayor valor agregado fortalece la resiliencia. Integrarse de forma profunda a cadenas de suministro regionales genera dependencias mutuas que estabilizan la demanda. Y mantener cumplimiento regulatorio sólido dentro de tratados comerciales brinda mayor certidumbre en escenarios de tensión.


Más allá del análisis macroeconómico, el caso de México frente a Canadá muestra que la competitividad internacional no depende solo de aranceles, sino de la estructura productiva, la especialización y la estrategia empresarial. En entornos globales inciertos, las decisiones informadas en materia fiscal, comercial y de cumplimiento pueden marcar la diferencia entre absorber el impacto o convertirlo en una oportunidad.



 
 
 

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